Maleta para el 2026
Hoy me pillas haciendo la maleta para el 2026. Toca retirar aquello que ya no sirve del equipaje que cargué en 2025 y dejar espacio para los nuevos retos. Como esos propósitos imposibles que elegí para vestirme en alguno de los doce meses y se quedaron ahí, planchaditos y hasta con percha. O esos quiero y no puedo que pensé que encajarían en mis pies y se convirtieron en una piedra en mis zapatos.
Voy a incluir los abrazos que dejé pendientes para otro año porque no me cabían y los “hasta nunca” que me daba vergüenza lucir en los labios.
Que entren los “sí, contigo” y los “sí, donde quieras” que escondí en en el cajón de algún momento. Ya he dejado un espacio reservado a los cafés con amigos, los de verdad, porque siempre encajan en cualquier mes y situación.
Que no falten los productos de higiene, fuera los olores a decepción y largas esperas. Dentro las nuevas sonrisas, que huela toda mi maleta a ilusión renovada, a tinta y pluma.
Después de cuarenta y nueve viajes ya no descarto meter un estuche con medicina para nuevas heridas. No sirve de nada protegerse cuando se pretende vivir al máximo cada nuevo desafío. Mejor estar preparada para curar y sanar lo que venga. Que vengan, que se añadan a las cicatrices que ya decoran el plástico exterior. Son las que hacen a mi maleta única.
Para los meses nostálgicos, siempre llevo algunas fotos, unas son en blanco y negro, otras a todo color. Unas llevan recuerdos colgados, otras escaleras altas que tocan las nubes.
Tampoco olvido el maquillaje, aunque este no lo cambio ni utilizo demasiado. No quiero máscaras que me hagan parecer diferente. Solo colores que realcen mi aspecto. Dentro las miradas al cielo para los ojos; para la boca, mi voz cantando a pleno pulmón en el coche y para mis mejillas, mis ganas de no perderme entre tanta hipocresía.
No me gusta comprar regalos en los aeropuertos, saben a improvisación, así que llevo los míos propios. Este año voy a meter mi bien más preciado, mi tiempo. Lo voy a guardar dentro de una caja con la palabra “frágil” escrita en ella. Tengo un lazo dorado que le sentará genial. Espero saber entregarlo a quien sea merecedor de tan gran tesoro.
En mis viajes no puede faltar un libro. Estos meses, mis dedos tejerán uno propio. Estoy deseando poder compartirlo con los viajeros que sigan o se unan a mi tren. Hay asientos que se quedaron vacíos en 2025. Algunos echaron el freno de emergencia y casi saltan por la ventana. Otros se levantaron con tanto sigilo que ni siquiera les vi marcharse. En cualquier caso, ojalá el viaje que emprendan sea maravilloso. Tal vez volvamos a encontrarnos en otra estación.
Ahora sí, maleta lista. Mejor no cerrarla del todo, siempre hay tiempo para uno o dos imprevistos más.
¡Feliz Navidad y Feliz año 2026!
Adiós, 2025. Gracias por el aprendizaje.
Estos son mis horrocruxes , ¿te atreves a conocerme?
Seguimos soñando.
Seguimos viajando.
Andrea Nusán.





¡Felices fiestas y feliz año nuevo! Que todo lo que has guardado en tu maleta te acompañe en 2026. ¡Un abrazo!
Espero que este 2026 te traiga todo aquello que deseas y aleje todo aquello que no. Felices fiestas. Espero compartir algún café contigo el año que viene. Un fuerte abrazo. 😉🫂